Andrea
La inversión minera en el Perú cerró 2025 con una cifra histórica según Ministerio de Energía y Minas. La cifra representó un avance del 19.3%, consolidando al sector como uno de los motores más sólidos de la economía nacional.
Sin embargo, el escenario para 2026 es más complejo. Si bien las proyecciones siguen siendo positivas, una serie de eventos recientes está generando incertidumbre entre los especialistas y poniendo en cuestión hasta dónde puede llegar la minería peruana este año.
¿Cuánto se invirtió en minería en 2025 y cómo le fue en enero?
El año pasado marcó un hito para los proyectos mineros en el Perú. Los US$ 6,228 millones registrados en inversión minera representan la cifra más alta de la que se tenga registro, impulsada principalmente por el avance de grandes obras de infraestructura y por un dinamismo inusual en exploración.
Esa tendencia tuvo continuidad al inicio de 2026. En enero, la inversión minera sumó US$ 398 millones, lo que equivale a un crecimiento del 8.9% frente al mismo mes del año anterior. Los rubros que más jalaron fueron:
- Infraestructura: creció 83.3%
- Exploración: avanzó 32.9%
Estos datos, publicados por el Minem, muestran que el arranque del año fue sólido. El Banco Central de Reserva del Perú, a su vez, ajustó al alza su proyección de inversión minera para 2026, desde 6.1% hasta 9.2%, sustentándose en el avance de proyectos como Tía María, Reposición Antamina y Reposición Ferrobamba. Para 2027, en cambio, el crecimiento esperado cae a apenas 1.2%.
Scotiabank también se mostró optimista a inicios de marzo, proyectando que la inversión minera alcanzaría los US$ 7,100 millones en 2026, impulsada por Tía María y por el esperado inicio de construcción del proyecto cuprífero Zafranal.
¿Por qué se suspendió el proyecto Zafranal en Arequipa?
Zafranal era, hasta hace muy poco, el proyecto más esperado después de Tía María. Con una inversión proyectada de US$ 1,900 millones y orientado a la explotación de cobre en Arequipa, el proyecto ya se encontraba en fase de ingeniería de detalle y apuntaba a obtener su permiso de construcción durante 2026.
Sin embargo, el reporte anual 2025 de Teck Resources, accionista mayoritario con el 80% de Minera Zafranal, confirmó que la iniciativa pasará a una fase de preservación de activos. En la práctica, eso significa que el proyecto queda suspendido, es decir, no se ha cancelado, tampoco se ha vendido, pero tampoco está en marcha.
Enrique Alania, director de Negocios y profesor de Programas en Gestión Minera de Esan, explicó que esta decisión responde a la lógica de los inversionistas internacionales: el capital se mueve hacia donde existen mejores condiciones. La inestabilidad regulatoria y política de un país es, precisamente, lo que aleja ese capital.
¿Le quedan proyectos mineros nuevos al Perú tras la salida de Zafranal?
La respuesta, según los expertos, es preocupante. Marcial García, especialista en minería de EY Perú, advierte que con la salida de Zafranal, al país prácticamente solo le queda Tía María como proyecto de envergadura en desarrollo activo.
Los demás proyectos previstos para este año son, en su mayoría, inversiones destinadas a mantener la capacidad operativa de minas ya en funcionamiento, no a crear nueva producción. Las iniciativas greenfield, aquellas que implican desarrollar un yacimiento desde cero, son escasas y, en el contexto actual, cada vez más difíciles de concretar.
¿Cómo afecta la nueva ley de concesiones mineras a la inversión?
Justo cuando la inversión en exploración minera mostraba su mejor momento en años, con un alza del 38.5% en 2025 y del 32.9% en enero de 2026, la Comisión de Energía y Minas del Congreso aprobó un dictamen que busca modificar la Ley General de Minería. Los cambios propuestos son significativos:
- El derecho de vigencia pasaría de US$ 3.00 a US$ 12 por hectárea, un incremento del 300%.
- Las penalidades por no iniciar producción subirían un 400%.
- El plazo máximo de una concesión se reduciría de 30 a 15 años antes de caducar.
Este dictamen, que reúne 12 proyectos de ley de distintas bancadas, aún debe ser debatido en el Pleno del Congreso, pero ya genera ruido en el sector.
¿Por qué se podrían frenar las inversiones en exploración?
La exploración minera es la primera fase de cualquier proyecto, sin ella, no hay descubrimientos, y sin descubrimientos, no hay minas futuras. Por eso, lo que ocurra con el derecho de vigencia y los plazos de concesión tiene consecuencias que van mucho más allá del corto plazo.
Miguel Cardozo, CEO de Alturas Minerals, advierte que reducir el plazo de vigencia de las concesiones a solo 15 años es incompatible con la realidad técnica de la exploración, que en la mayoría de los casos supera los 20 años antes de llegar a la etapa de producción. Esto se agrava en un entorno donde los estándares ambientales y sociales son cada vez más exigentes y demandan tiempos más largos de evaluación.
Además, el dictamen genera incertidumbre sobre la validez de los permisos ya obtenidos, si deberán renovarse, rehacerse o revalidarse bajo las nuevas reglas. Esa sola duda puede ser suficiente para que un inversionista internacional decida llevar su capital a Chile, Colombia o Ecuador en lugar del Perú.
La minería peruana necesita señales claras para no perder el rumbo
Los números de 2025 y el arranque de 2026 demuestran que la inversión minera en el Perú tiene bases sólidas. Pero los proyectos mineros no se construyen de un año a otro. Requieren décadas de planificación, exploración y permisos. Por eso, las decisiones que se tomen hoy, en el Congreso, en las empresas y en el gobierno, definirán si la minería peruana sigue creciendo o si empieza a perder terreno frente a otros países de la región que compiten por los mismos capitales. El Perú tiene el recurso. La pregunta es si también tendrá las condiciones para aprovecharlo.