Andrea
El Perú cerró abril con una señal económica que no se veía desde hace más de dos años: las expectativas sobre la economía nacional cayeron por debajo del umbral de confianza. Una tormenta perfecta entre una crisis energética sin resolver y la incertidumbre política dejada por la primera vuelta electoral explica, en gran medida, este giro en el ánimo empresarial. A continuación, analizamos qué dicen los datos, qué factores están detrás y qué puede esperarse en los próximos meses.
¿Por qué la economía peruana vuelve al pesimismo en 2025?
El Banco Central de Reserva del Perú, publicó una nota semanal el 7 de mayo, donde quedó en evidencia que la percepción de empresarios, analistas y ejecutivos del sistema financiero sobre la economía peruana se deterioró de forma significativa durante abril.
El indicador de actividad nacional a tres meses se ubicó en 44.6 puntos, por debajo del umbral de 50 puntos que marca la frontera entre el optimismo y el pesimismo. En marzo, ese mismo indicador había alcanzado los 52 puntos. Una caída de más de siete puntos en un solo mes es una señal que no puede ignorarse.
Para encontrar un dato comparable, hay que remontarse a enero de 2023, cuando el indicador se posicionó en 43.9 puntos, hace 28 meses. En otras palabras, la economía peruana atraviesa uno de sus momentos de mayor incertidumbre en más de dos años.
¿Qué dicen los indicadores económicos del BCRP?
La encuesta del BCRP, no solo mostró un deterioro en las expectativas a corto plazo. Los indicadores económicos a 12 meses también presentaron un retroceso considerable.
La perspectiva sobre la actividad nacional a 12 meses cayó casi nueve puntos en un mes, pasando de 60 puntos en marzo a apenas 51.2 puntos en abril. Si bien este último dato todavía se mantiene en terreno optimista, la velocidad de la caída enciende alertas sobre lo que podría ocurrir en los próximos meses si los factores de riesgo no se disipan.
Entre los demás indicadores económicos que mostraron retrocesos relevantes destacan los siguientes:
- Demanda de productos a tres meses: cayó casi seis puntos, hasta los 55.6 puntos.
- Perspectiva sobre el sector a 12 meses: retrocedió hasta los 56.5 puntos.
- Inversión en la empresa a 12 meses: se ubicó en 60.5 puntos, también con caída respecto al mes anterior.
En total, los 12 indicadores que monitorea el BCRP, tanto a tres como a 12 meses, presentaron retrocesos en abril, siendo el de la actividad nacional a corto plazo el único que cruzó hacia terreno pesimista.
Los dos factores que explican la caída de las expectativas económicas
- Un "marzo negro" para el PBI peruano
El primero de los factores que explica el deterioro de las expectativas económicas es de naturaleza productiva. Alfredo Thorne, director de Thorne & Associates y ex titular del Ministerio de Economía y Finanzas, señaló que la economía peruana sufrió dos choques simultáneos en marzo: la restricción de la actividad económica provocada por la crisis del gas natural y el encarecimiento del petróleo como consecuencia de los conflictos en Medio Oriente.
Claudia Sícoli, directora de la Carrera de Economía y Negocios Internacionales de la UPC, coincidió en este análisis y subrayó que la crisis energética aún no encuentra una solución definitiva. "No hay un panorama cierto, pues no se han terminado de cerrar los acuerdos que, en su momento, se anunciaron y todo eso influye", afirm
2. La incertidumbre política tras las elecciones generales
El segundo factor es político. Las percepciones recogidas por el BCRP se registraron el 30 de abril, casi tres semanas después de la primera vuelta de las elecciones generales, y ese contexto pesa de manera directa sobre las expectativas económicas del sector privado.
La incertidumbre política generada por los resultados electorales añadió una capa adicional de preocupación entre los agentes económicos. Sícoli fue clara al respecto: "Hay una incomodidad que no se termina de solucionar, por más declaraciones que se realicen. Hay una sensación de que no se han hecho las cosas bien".
A ello se suma la perspectiva de un balotaje entre candidatos que generan posiciones encontradas en el empresariado. Thorne indicó que la mayoría de los empresarios estaría asimilando un escenario donde Keiko Fujimori y Roberto Sánchez disputarían la segunda vuelta, un panorama que, según sus palabras, genera muchas dudas sobre el resultado final.
La combinación de incertidumbre política con un entorno macroeconómico debilitado es, históricamente, uno de los escenarios más adversos para la inversión privada y la confianza empresarial en cualquier economía emergente.
¿Qué se espera para la economía peruana en los próximos 12 meses?
La pregunta que más preocupa a analistas y empresarios es si este deterioro de las expectativas económicas es puntual o si anticipa una tendencia más prolongada. Por el momento, los indicadores a 12 meses todavía se mantienen en zona positiva, pero el ritmo al que están cayendo sugiere que la recuperación de la confianza no será inmediata.
Dos variables serán determinantes en los próximos meses:
- La resolución de la crisis energética: si los acuerdos sobre el suministro de gas natural no se concretan pronto, el impacto sobre los costos de producción continuará presionando a la baja las expectativas del sector empresarial.
- El resultado del proceso electoral: el balotaje y la definición del perfil económico del próximo gobierno serán, probablemente, el factor con mayor peso sobre la confianza de los inversionistas en el corto y mediano plazo.
Mientras ambas variables permanezcan sin resolverse, la economía peruana seguirá operando bajo un clima de incertidumbre que dificulta la toma de decisiones de inversión y consumo.
Una señal de alerta que exige atención
La caída de las expectativas económicas a terreno pesimista por primera vez en dos años no es un dato menor. Es una señal que refleja la acumulación de presiones sobre la economía peruana: un entorno energético inestable, un PBI que habría tenido un marzo difícil y un proceso electoral que todavía no despeja las dudas sobre el rumbo económico del país.
Los indicadores económicos del BCRP funcionan como un termómetro de la confianza del sector privado. Cuando ese termómetro baja, la inversión tiende a contenerse, el consumo se modera y el crecimiento pierde impulso. Revertir esa tendencia requerirá señales claras tanto en el frente energético como en el político.
El Perú tiene los fundamentos macroeconómicos para superar este momento, pero la velocidad de la recuperación dependerá, en gran medida, de cuánto tiempo tarde en despejarse la incertidumbre política que hoy pesa sobre las decisiones de empresarios e inversionistas.